Un lugar en el cosmos. Reflexiones del cristianismo y la filosofía en torno al mundo en los siglos II y III
Fecha
2024Resumen
El artículo es un estudio histórico de las posturas cristianas y filosóficas sobre el mundo
y sus implicaciones en los siglos II y III. Para algunos pensadores cristianos, el mundo fue
creado por Dios principalmente para el hombre. Empero, esta idea fue ampliada por la convicción
de que el cosmos fue realizado especialmente para y por los cristianos. Tal noción conllevaba
que éstos tenían un papel clave en los designios y propósitos de Dios para salvar a la humanidad,
eran los favoritos de la divinidad. En cambio, los intelectuales –especialmente estoicos,
platónicos y neoplatónicos– concebían el mundo como un todo orgánico que subsistía por
el colectivo y no por alguna parte, ni siquiera por el hombre. Algunos filósofos incluso defendían
que los humanos no eran seres únicos, sino que los animales ostentaban cualidades y habilidades
similares, y, a veces, superiores a las humanas. Estas posturas y sus argumentos reflejaban,
en última instancia, dos visiones distintas sobre el mundo, la naturaleza, Dios y el hombre
que se enfrentaron en el ambiente cultural del Imperio romano de los siglos II y III. This paper is a historical study of the Christian and philosophical perspectives about the
world and their implications in the second and third centuries. Some Christian thinkers
believed the world was created by God, especially for men. Nevertheless, this idea was extended
by the conviction that cosmos was made mainly for and to Christians. It meant Christians had
an important function in the divine plans and in God’s purposes to save humanity, they were
God’s favorites ones. In contrast, the intellectuals –above all Stoics, Platonics and Neoplatonics–
thought the world like an organic whole which remains for the collective, not for some
part, not even men. Some philosophers defended that humans were not exceptional, but
animals showed similar or superior characteristics and skills than humans. These positions
and their arguments ultimately reflected two different visions about the world, the nature,
God and man that faced each other in the cultural environment of the Roman Empire in
the second and third centuries.